martes, 18 de diciembre de 2012

7 consejos para preparar mejor la Misa de cada domingo.



Muchas veces me he preguntado por qué la Eucaristía, el gran Sacramento, no nos santifica como debiera. Por qué después de celebrar tantas y de participar de tantas otras, uno sigue siendo tan pecador…
Una de las razones es, a mi entender, que no nos preparamos bien. Y por lo tanto, se nos “escapan” muchas gracias que el Señor quiere derramar en nuestro corazón.
Aquí les doy algunos consejos, madurados desde mi “observatorio” preferido (el confesionario, je)  sobre qué cosas hacer y cuáles evitar –a mi entender- para vivir mejor la Misa.
Es cierto que todo esto es difícil para quienes tienen, por ejemplo, hijos pequeños. Pero no dejo de proponerlo como sugerencias útiles para que, cada cual a medida de sus posibilidades, pueda “probar”… ¡después me cuentan!

1.       Prepará la Misa desde tu casa: en lo posible, tratá en algún momento  de leer el Evangelio y mejor todas las lecturas que se proclamarán en la celebración comunitaria. Eso preparará tu corazón para ser más receptivo. Evitá las peleas o discusiones antes de venir a celebrar. Evitá en lo posible venir a Misa desde actividades que te hayan conducido a la euforia o la exaltación. Tratá de que tu día confluya hacia la celebración como el río desagua, serenamente, en el mar.

2.       Llegá temprano: es bueno que tengas por lo menos 5 minutos de recogimiento antes de la celebración. Para dejar a los pies del Señor todas tus preocupaciones e inquietudes. Y para entrar en clima de oración, dejando detrás el ruido de la ciudad, de la televisión, de la radio, de la música… Evitá salir de tu casa sobre la hora, con la previsible posibilidad de que no encontrés lugar para estacionar, o te encontrés un conocido en la vereda y te demorés, o que llegués casi corriendo y todo agitado y transpirado.

3.       Buscá un lugar donde veás y escuchés bien, buscá un cancionero: la liturgia es sensible, participamos de ella interiormente pero sólo a través de la mediación de los sentidos. Elegí un buen lugar, desde el que podás seguir los ritos y unirte a ellos y desde el que podás escuchar atentamente. Un cancionero te ayudará a seguir los cantos, y no solo los estribillos y la primera estrofa. También y sobre  todo en la liturgia, “el que canta bien, reza dos veces” (san Agustín)

4.       No te pongás a “hacer sociales” antes de Misa: el encuentro con los hermanos en la fe es uno de los valores de la celebración dominical, que no debemos perder, ni siquiera en las grandes ciudades. No obstante, el tiempo y el lugar de este no es antes de la Misa ni dentro del Templo. Si encontrás algún conocido con quien deseés hablar, decile simplemente: “a la salida nos encontramos un ratito”, y en el atrio, aprovechás a “ponerte al día”. De paso, respetarás la oración de los demás.

5.       Poné el celular en total silencio, o mejor, apágalo: la humanidad ha vivido miles de años sin celulares… la tierra  seguirá girando y el sol alumbrando aunque  no atiendas un llamado, o no veas un mensaje al instante. Salvo en caso de situaciones graves –si tienes un familiar muy enfermo, o estás pasando por una situación crítica que necesite atención constante- apagar el celular es decirle al Señor: “esta hora es solo para vos”. Si te animás, también sacate el reloj. La Liturgia debe ser para nosotros anticipar el gran Domingo sin ocaso de la eternidad, una “irrupción de lo eterno” en nuestro tiempo. Es como decirle, con un gesto, “qué bien estamos aquí”.

6.       Arrodillate unos minutos: la Misa, como la Cruz,  es un acto de culto. Si bien, como creaturas, siempre somos mendigos, y vamos, como tales, a pedir, Dios se goza en recibir nuestra pequeño homenaje. Estar de rodillas antes de la Eucaristía te ayudará a no perder de vista que fuiste creado para adorar, y que en la Adoración encuentras tu plenitud.

7.       Preparate junto a la Virgen María: el Santo Rosario, con su ritmo y por su carácter contemplativo, te ayudará a ir dejando tu vida ante el Señor. Pedile a María que te muestre a su Hijo, que te dé sus mismas disposiciones en Nazareth y al pie de la Cruz, porque así vivirás la Misa con plena docilidad a la acción de la Gracia.

3 comentarios:

  1. padre qué hermoso post y qué cierto lo que decís más allá de que nos pasa que aveces llegamos sobre la hora por los peque, que no se bancan tranquilos mas de 50 minutos (3 al unísono. Pero es verdad que hay que prepararse bien, como para todas las cosas buenas la primera opción no se me había ocurrido, con todas las otras coincido, también con niños cuesta sentarse adelante pero es mejor, incluso para el inquieto niño y es casi nulo aquello de "al padre no le gusta que los chicos hagan ruido" "te miran feo si el nene llora" es muy muy raro, hay que animarse es por el bien de toda la familia y para mayor gloria de Dios

    ResponderEliminar
  2. maravilloso Padre, muchas gracias!!!!

    ResponderEliminar
  3. Padre me ha parecido muy bueno y le pido su autorización para imprimirlo y obsequiarlo en mi comunidad en Mexico.

    ResponderEliminar