martes, 12 de octubre de 2010

XXV Encuentro Nacional de Mujeres en Paraná. ¡Esto también pasó!


Es posible que hayan visto, directamente o por los medios, algo del Encuentro Nacional de Mujeres. Casi todo lo que trascendió fue muy feo, en el sentido más profundo de la expresión. Si suele relacionarse la mujer con la belleza, y la belleza con la mujer, poco de femenino y de bello, puede encontrarse en lo que se difundió. Lo más grave de todo: muchas mujeres –ancianas algunas, maduras, jóvenes muchas- gritando de manera exaltada “aborto legal”. Es el absurdo en una de sus expresiones más grotescas. Es una lamentable e inconcebible contradicción: quienes tienen por vocación dar vida reclaman el derecho a matar. Y como si fuera una metáfora de ese absurdo de la fealdad y la muerte: plazas devastadas, calles y edificios pintados, chicas muy “desfemeneizadas” –feas, en suma-, empujones, insultos, gestos. Podríamos seguir enumerando…

Quiero contar que, en este fin de semana largo –para muchos, el más laaaaargo que viviremos en años…- sucedieron cosas maravillosas, impresionantes. Como “no hay mal que por bien no venga” y como Dios “ordena todas las cosas para el bien de los que lo aman” y “sabe sacar bienes incluso del mal”, este encuentro nos hizo redescubrir la belleza de lo que hemos recibido y de lo que –aun imperfectamente- somos.
Lo voy a contar en forma de agradecimiento, desde la experiencia vivida como vicario de San Francisco de Borja, y aunque no nombre a todos, los que lean sabrán reconocerse. Como no tengo el diccionario de sinónimos al lado, seguramente voy a repetir los adjetivos: la emoción a veces corta la inspiración...

Gracias, en primer lugar, a nuestros Obispos. Que nos han dado un testimonio impresionante de paternidad. Que se la “bancaron” de una manera increíble, asumiendo este desafío con una entereza notable. Cuento algo que lo refleja de un solo trazo. El Domingo al mediodía, después de la Misa de niños  en Borja, fui al Colegio sede. Estaban llegando las mujeres de los talleres y allí, no solo las recibían los servidores con aplausos y vivas, sino el mismísimo Arzobispo, al “rayo del sol”. Saludando, felicitando a las que venían con aire de triunfo, consolando a las que llegaban angustiadas… Así también Monseñor Fernández. Iluminando ambos con sabiduría evangélica la difícil tarea de las católicas en el Encuentro. Gracias también a tantos hermanos en el ministerio, que se brindaron enteros y con quien pudimos compartir momentos intensos.

Gracias a todas las mujeres que participaron. Nuevamente, ancianas algunas, maduras otras , jóvenes muchas. Con un temple heroico, con una enorme conciencia de su identidad y de su misión. Con verdadero espíritu evangélico, exponiéndose en muchos casos a la violencia verbal y hasta física. Gracias por su preparación, por el estudio previo, por los sacrificios y renuncias que les implicó participar. Agradezco en especial a las de mi parroquia, a quienes colaboraron más de cerca en la preparación –por la paciencia, por la disponibilidad, por poner la cara-. Estoy seguro que esta experiencia ha sido para todas de un enorme enriquecimiento.

Gracias a todos los que fueron parte de la Comisión Organizadora. Sé que todo ha sido muy duro, muy difícil. Que había decisiones complicadas de tomar. Que había que lograr acuerdos que no eran tan simples. Vi de cerca a dos de las más involucradas, y realmente quedo conmovido por semejante abnegación y espíritu de servicio.

Gracias a todos los miembros de la comunidad parroquial. En ellos reconozco y agradezco a todos los fieles de la ciudad que abrieron sus hogares y dispusieron sus bienes, y que de una u otra forma ofrecieron todo para que nuestros visitantes estuvieran bien y se sintieran “en casa”. En nuestra Parroquia nos tocó recibir a las tucumanas. Fue hermoso poder palpar la solidaridad en quienes donaron cosas para el desayuno –teníamos como para 3000 desayunos-, prestaron sus colchones, recibieron como a verdaderos hermanos a desconocidos, ofrecieron sus casas para que pudieran ducharse, limpiaron la escuela, pasaron la noche en vela, prepararon el desayuno, dejaron todo en condiciones para las clases. Gracias también a todos los que participaron como servidores, entregándose con una generosidad admirable para preparar y entregar almuerzos, mantener limpios los lugares comunes, limpiar los baños, cuidar a las chicas, acarrear sillas… En total, cientos de personas movilizadas para servir. Sin cobrar un peso, sin reclamar reconocimiento. Ellos no salieron en los diarios, pero el Padre no se olvida de sus gestos de amor. ¡Gracias!

En todo esto creo que podemos percibir la belleza del Evangelio, la hermosura de ser cristianos. Frente al reino de la Mentira, queremos permitirle a Jesús que nos ayude a ser testigos de la Verdad. Frente a la Cultura de la Muerte, nosotros decimos sí a la vida. Frente a la violencia y el odio, nosotros queremos ser testigos del perdón, del amor y de la paz. Frente a la soberbia y la prepotencia de los poderosos de este mundo, nosotros enarbolamos la bandera de la mansedumbre, la humildad y el servicio.

5 comentarios:

  1. Así de simple, lo que hemos recibido es un inmenso tesoro: la fe. Este fin de semana hemos visto la pobreza de aquellos que no la tienen. Sea esta también una experiencia que nos haga dar continuamente ¡Gracias! y dar de nosotros para poder llevarla a cada rincón de la tierra.

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  2. Ma. del Rosario Grimaux.-15 de octubre de 2010, 12:26

    Gracias queridas mujeres que sí nos representan, que aman la vida, la maternidad, la familia y sienten orgullo por ser mujer tal como Dios nos creó.
    Gracias por su valentía y ejemplo de lucha, gracias por formarse, estudiar y prepararse con ganas para defender los derechos de todos los niños que se encuentran en el vientre de su madre... ellos infinítamente se lo agradecerán!!! VIVA LA VIDA!!! VIVA CRISTO REY!!!

    y seguimos en lucha...

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  3. gracias a los sacerdotes y religiosas q con su renuncia las ganas de estar en los talleres, nos las dieron para ir de nuevo nosotras el domingo a la tarde. gracias a los sacerdotes y religiosas por sus consejos y oraciones (mistica pàctica dirica yo, si no es una herejia! jajaj) gracias porque su presencia acogedora y escuchadora fue un permanente consuelo. ¡GRACIAS a Maria que hizo de nosotros una comunidad!
    ¡GRACIAS! a Dios ya terminò todo.
    Aunque el fondo del corazòn, me dice bajito: "recien empieza".
    gracias.

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  4. Estoy muy feliz de la reacción alérgica que generaron estas "mujeres" en la gente de Paraná. Ustedes no las conocen pero acá en Capital esas pintadas inundan la Plaza de Mayo y cada Parroquia que tiene pared a la calle. Algunas reflexiones: Cuántos Obispos valientes cómo los suyos se necesitan Padre!!! Cuantos sacerdotes que digan claramente en sus sermones estas verdades!!!, porque los laicos solos sufrimos y nos creemos desubicados cuando algún que otro sacerdote minimiza la cosa o evade el asunto. Cómo dijo alguien por ahí necesitamos las voces en alto de los laicos, alo que yo agrego: sí, obvio, pero ustedes han de guiarnos y alentarnos, ya que algunos laicos tienen fuerza en las alforjas, pero otros ni alforjas tienen!. Lo felicito Padre por su coraje y nunca retroceda de los brazos de la Virgencita y el Crucificado.

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  5. Gracias a Dios por todos ustedes. Seguimos luchando por la vida y nos unimos íntimamente a este "proclamar el Evangelio desde los tejados". Un abrazo fraternal.

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